Twitter y TV: dos elecciones

Un grupo de 500 jóvenes rodea la parroquia Regina Coeli, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Las personas tienen dos cosas en común: no quieren a Peña Nieto en la Presidencia y usan un smartphone para comunicarse.

Son las 19:30 horas del primer sábado después de la elección Presidencial. Una hilera de policías no los deja avanzar más cerca de la parroquia. El grupo no arremete. Al contrario, de forma espontánea, una chica abraza a uno de los policías y otra les reparte flores. Los demás les regalan un sonoro aplauso.

El gentío está ahí porque sabe que al interior del templo se está casando Eugenio Derbez–uno de los símbolos más visibles de Televisa—con la actriz Alessandra Rosaldo. La ceremonia se transmite en vivo por el Canal 2.

“¡Es un honor chingar al profesor!”, gritan los manifestantes en referencia al presentador Joaquín López Dóriga, efigie de periodista de ese consorcio mediático. “¡Somos estudiantes, no somos delincuentes!”, “¡Peña no ganó, Televisa lo ayudó”, ¡Que no te eduque, la Familia Peluche!”, ¡Queremos escuelas, no telenovelas!”, levanta la voz al unísono el nutrido contingente, que se ha desplazado a la iglesia después de marchar a media tarde del Paseo de la Reforma al Zócalo capitalino. Martillan“¡Fraude! ¡Fraude! ¡Fraude!” y el griterío se cuela a través de la transmisión hasta las salas de los mexicanos. Gracias a Twitter, uno de los jóvenes informa que Televisa ha cortado la transmisión por unos minutos. El grupo celebra con estruendo. 

(SIN CAMBIOS SUSTANCIALES, ESTE TEXTO APARECE PUBLICADO EN LA VERSIÓN DIGITAL DEL 15 DE JULIO DE ENFOQUE, SUPLEMENTO DEL DIARIO REFORMA)

Los detalles de la crónica no provienen de los medios masivos. El color de la redacción salió de la transmisión en vivo de la protesta que hizo “Nickops”, un asistente a la marcha del sábado 7 de julio. La señal se envió a toda la red con un celular conectado al servicio gratuito Ustream Mobile. En unos 90 minutos de enlace diseminados a través de Twitter, tuvo más de 100 mil vistas y un flujo constante de 14 mil usuarios conectados.

Del hecho se habló siete segundos en el noticiario estelar de Televisa del lunes por la noche.

Pero el contraste de lo que sucedió en la boda refleja la dicotomización que poco a poco comienza a trasminar entre las redes sociales y la televisión abierta después de la elección federal del 1 de julio. Por un lado hay una fortísima contracorriente que clama por mayor apertura mediática y la incongruencia de aceptar la imposición de un Presidente que supuestamente hizo trampa para llegar a Los Pinos. Del lado contrario se erige la televisión y el poder de la imagen para justificar el discurso institucional que esta fue una elección limpia, ejemplar.

Los medios masivos llevaban las de ganar. Antes de las redes sociales no había contrapesos informativos ciudadanos de fácil acceso contra el poder que da el argumento de la imagen. “Esta ambición ha sido la del engaño a los sentidos y a la inteligencia”, sintetiza el catalán Román Gubern en su libro Del bisonte a la realidad virtual, “pues quiere hacer creer al observador colocado ante la imagen que está en realidad ante su referente y no ante una copia”.

Las redes sociales han destruido el dominio casi absoluto que las televisoras tenían sobre las masas. El ejemplo más claro sucedió en tiempo real el 1 de julio a las 23:15, cuando Leonardo Valdés, consejero presidente del IFE, adelantó a toda la nación que de acuerdo con sus conteos muestrales, Enrique Peña Nieto había sido el ganador inobjetable de la elección Presidencial, a pesar de que aún no se había contabilizado ni el 50 por ciento del PREP.

Las redes explotaron poco después del anuncio del funcionario y del sucesivo encadenamiento de mensajes del Presidente Felipe Calderón y del priista Peña Nieto. Las críticas al IFE—convertido en agencia de modelaje y colocación— y al sistema político-televiso llovieron en los Trending Topics “EPN y AMLO”, “Paulina Peña”, “RIP Mexico”, y “FotoxCasilla”. De acuerdo con el servicio Topsy, cada uno de esos aglutinadores temáticos tenía al menos 10 mil mensajes poco antes de las 00:00 horas del lunes 2 de julio.

La metralla tuitera continuó toda la semana, a pesar del discurso oficial que se quiso vender en la televisión. Cada uno de los hashtags #EPNNuncaSeraMiPresidente, #SorianaGate, #YoNoRespetoElFRAUDE, #Voto x Voto, #Beneficios PRI, #ExigimosDemocracia y #MegaMarcha acumuló entre 20 mil y 380 mil mensajes en Twitter, en el caso de esta última, según ese mismo referente.

¿Cómo conversan los tuiteros sobre estos temas políticos? Hay básicamente tres formas de clasificar los mensajes que se vierten todos los días en esta red social, de acuerdo con su semántica: positivos, negativos y neutros o informativos. Dos de cada tres mensajes son puramente informativos, según nuestros análisis muestrales,  pero el tercio restante incluye al menos un adjetivo calificativo o adverbio que los hacen entrar en clasificaciones valorativas.

Los tuits que incluyen estos juicios de valor lo hacen de forma notoria. Van directamente en contra de lo que se percibe como una toma de la Presidencia por parte de Televisa mediante un alfil del PRI. Son vitriólicos y dejan poco espacio a la interpretación. En prácticamente todos subyace la idea de la manipulación por parte de la televisora  para imponer a Peña Nieto. “La dictadura desinformativa encabezada x Televisa representa el nuevo muro de Berlín por derrumbar”, sintetiza @Televileaks.

Este desfasamiento entre lo que pasa la televisión y lo que se comenta en las redes tiene su cristalización más clara en la cobertura informativa de las marchas promovidas por el movimiento juvenil YoSoy132. Los usuarios de las redes resaltan que las notas sobre las manifestaciones anti Peña, anti fraude o anti Televisa hacen de lado el quid del asunto. Los reportes se hacen de forma escueta y hablan más del tráfico que provocaron los manifestantes que las causas que generaron el descontento. ¿Testimonios de los jóvenes? Casi nulos. El noticiero del lunes, en cambio, dedicó más de seis minutos de entrevista en vivo en el estudio al rescatista que ayudó a bajar a un joven que se trepó a la Estela de Luz durante la mega marcha del sábado 7 de julio. Las causas de la marcha pasaron a segundo plano.

 El gran éxito de las redes es su permeabilidad para integrar distintas fuentes de información pasados los comicios del 1 de julio. Después de los tuits textuales, lo que más se difunde en la red son videos que contrastan los criterios editoriales de los noticieros de Televisa con lo que la mayoría tuitera considera importante. Al igual que un retuit, un mensaje con la liga a un video u otra fuente informativa vale más a los ojos de los tuiteros porque ofrece evidencias para remarcar un punto. En ese sentido, en la postelección dominan extractos informativos que cuestionan la objetividad de la televisora, tal como sucedió con la nota del asesinato de un panista perpetrado supuestamente por Ulises Alberto Grajales, candidato del PRI a la alcaldía de Miraflores, Chiapas. O aquel que muestra a un programa argentino de estilo mesa redonda en donde se liga directamente a Televisa con Peña Nieto. También proliferan aquellos que llaman a un apagón para dejar de ver Televisa y TVAzteca por la forma en que han manejado su cobertura poselectoral.

Las expresiones de contraste viven más tiempo en Facebook y YouTube. Si Twitter les sirve de lanzadera inmediata, las otras dos redes son residencias semi permanentes. El dato no es menor cuando se considera que 9 de cada 10 cibernautas mexicanos usa alguna red social todos los días, de acuerdo con el último reporte de la AMIPCI. De los 40 millones  de usuarios, unos 35 millones están en Facebook, 14 millones visitan cada mes la red de videos y otros 11 millones usan Twitter. Sus contenidos se comparten y viralizan. En Facebook llaman a boicotear las tiendas Soriana. En YouTube el manifestante que subió a la Estela de Luz explica sus motivaciones, las cuales fueron silenciadas por Televisa. En la tele, esto no se toca.

Una elección, dos formas opuestas de interpretarla. Los detritos del proceso electoral de este año lo asientan. Los filtros más estrictos se imponen en las redes sociales. Y la televisión, cada vez más, alberga a las masas acríticas. Las redes colocan al individuo en el centro, el cual se agrupa con otros sólo de forma coyuntural; la televisión vende la importancia de la colectividad para convencer, para seducir, sobre lo que es real.

Las redes simbolizan la diversidad de criterios, que se perfecciona poco a poco para crear alfabetidad visual, como explica D.A. Dondis en La Sintaxis de la Imagen, la cual “implica participación y hace de los que han alcanzado observadores menos pasivos…excluye el síndrome de las ropas del Emperador y eleva el juicio por encima de la mera aceptación”. Con las redes, esa formación comienza a llegar al mexicano que dispone de un simple celular con una conexión a Internet, algo casi impensable al inicio de este sexenio.

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EduPortas

Historiador y periodista. Doy clases en la Ibero y la Anáhuac. Me gustan los peces.

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